18 de abril de 2012

Pavel Oyarzún, Arte Poética

Despierte el herido de muerte, caído, como está, de bruces.
Levante la delgada, flamígera, contextura acribillada.
Haga abandono de la escena del crimen.
Resuelva en la altura de un aire vivo, la vida nueva.
Reincorpore el otrora derribado corazón. Huya de la muerte en el acto.
Tórnese invisible en el cadalso, imperceptible en el punto de mira:
faena imposible de los verdugos.
Sume su juventud sin mácula, a la de otros caídos,
en prematuro sacrificio.
Retorne, a modo de simiente pura, a la tierra.
Vuelva, confundido en multitud, bajo el sol de los rebeldes,
en procura de la esperanza.
Regrese a este mundo, como quien dice
que le sobra juventud para lavar afrentas.


*
En memoria de Marcelo Barrios, joven magallánico, militante del FPMR, asesinado en el Cerro Yungay de Valparaíso por tropas de la Infantería de Marina el 31 de agosto de 1989.

Extraído de la antología "El lugar de la memoria, Otro Mundo es Posible. Poetas y Narradores de Chile" (Editorial Ayún).